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URA invertirá 1,3 millones para evitar inundaciones en Soraluze

La agencia vasca del agua ha presentado su plan 2022-2027

Imagen de las últimas inundaciones a la altura de Elgoibar

DEBABARRENA | La agencia vasca del AGUA -URA- ha hecho balance de las últimas inundaciones y ha dado a conocer las actuaciones que llevará a cabo durante los próximos años. En total desde 2022 hasta 2027 invertirá 101 milones de euros en ríos de Euskadi, de los cuales 1,3 millones irñan destinados a evitar inundaciones en Soraluze, concretamente en ámbito del núcleo urbano.

Según el último informe, URA ha reducido en un 18 % la población expuesta al riesgo de inundaciones y un 16% de los daños económicos potenciales asociados entre 2015 y 2021 en Euskadi. El reto marcado por la agencia vasca del agua para el periodo 2022-2027 es reducir un 40% la población afectada a las inundaciones. Se trata del compromiso dado a conocer en la sesión de trabajo mantenida con el equipo técnico que vela por la gestión de las inundaciones en la Agencia Vasca del agua.

92,6 MILLONES | El Gobierno vasco a través de URA ha invertido 92,6 millones de euros en obras de defensa contra inundaciones entre 2015 y 2021.

Los estudios sobre inundabilidad se realizan con periodos de retorno de 10, 50, 100 y 500 años. Así, al considerar un marco temporal mayor en el análisis, la probabilidad de ocurrencia de una inundación es menor, pero los daños potenciales asociados son mayores. En Euskadi 250.000 personas residen en zonas vulnerables a la inundabilidad, en periodos de retorno de 500 años.

El reto de estos próximos años es el de reducir un 40% la población expuesta al riesgo de inundación. En este sentido, “URA prevé destinar alrededor de 101 millones de euros hasta 2027 en obras de defensa contra inundaciones, con más de una veintena de de ejecución”, para lo que, además ha solicitado fondos al programa Next Generation para poder acelerar e impulsar estas inversiones. Asimismo, permitirán reducir entre un 35% y un 38% los daños económicos potenciales derivados de estas inundaciones.

Resulta necesario hacer más resiliente el territorio a los episodios de inundabilidad, a través de una política de ordenación del territorio, de usos del suelo y en consecuencia del urbanismo, que incorporen los riesgos naturales como un elemento fundamental de planificación, gestión y diseño urbanístico. Según Tapia: “es imprescindible conciliar la política urbanística y la política hidráulica, y así reducir y evitar los riesgos de inundación”.

El Gobierno vasco, a través de URA, tiene el firme compromiso de reducir el volumen de población afectada y de daños potenciales asociados a las crecidas en Euskadi. La consejera ha recordado que “para ello, además de trabajar en la prevención de la extensión del riesgo, trabajamos por generar escenarios de inversión más ambiciosos en materia de resiliencia ante inundaciones que nos permitan aminorar la población expuesta a las crecidas y los daños potenciales asociados, mediante la promoción de nuevas obras de defensa en nuestros cauces” y ha confirmado que “por cada euro invertido en obras de defensa frente a inundaciones, se evitan 1,9 euros en coste de daños provocados por las inundaciones”.

La recurrencia y la entidad de las crecidas en Euskadi requieren una gestión contrastada y solvente que parta de entender cómo funciona la dinámica fluvial en el territorio y promueva medidas eficientes, consensuadas y compartidas entre todas las administraciones públicas y población afectada.

Es importante la planificación, que se desarrolla a través del PGRI (Plan de Gestión de Riesgo de Inundación), donde se contemplan las medidas de gestión del riesgo de inundación entre las que destacan, las medidas de prevención (evitar el incremento del riesgo), de resiliencia y protección (defensa de usos vulnerables consolidados expuestos a las crecidas), y de preparación (predicción hidrometeorológica y sistemas de protección civil para cuando llegan las crecidas).

INUNDACIONES | A finales del pasado mes de noviembre y a principios de diciembre se sucedieron dos episodios sucesivos de inundaciones a lo largo de 21 días de forma generalizada en el territorio de la CAPV, si bien ciertas cuencas resultaron especialmente afectadas. Lo extraordinario del suceso no fue tanto el periodo de retorno de los caudales punta de cada uno de los episodios, si no la persistencia de la precipitación en el tiempo y el consiguiente volumen acumulado de precipitación registrado, superando ampliamente los valores de precipitación media acumulada registrados durante este siglo.

En concreto, durante los 21 días que duraron ambos episodios se llegaron a alcanzar los 500 l/m2 de media, un auténtico récord de precipitación acumulada en un mes, con picos muy llamativos con los 847 l/m2 en Eskas o los 695 l/m2 en Añarbe. Como consecuencia, tres datos:

  1. Los días 28 y 29 de noviembre y los días 9-10 de diciembre concurrieron inundaciones principalmente en las cuencas cantábricas, además del Zaia, Bayas y el Zadorra en la mediterránea.
  2. En 21 días, el sistema de embalses de Ullibarri registró entradas nunca antes registradas desde la existencia de los embalses (185 Hm³), reteniendo la mayor parte, lo que aminoró notablemente la mancha de inundación que se hubiera dado en el Zadorra sin la regulación de los embalses.
  3. En enero las inundaciones se produjeron en la cuenca del río Zadorra después de tres jornadas de precipitaciones que oscilaron entre los 70 l/m2 y los 139 litros en Otxandio, en la cabecera del río Santa Engracia.

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