Así lo cuenta el que fuera párroco de la localidad en los años 70 Jesús López en su libro «Ermutantes»

ERMUA.- «Ermua era un prototipo que se estudiaba en la universidad porque sufrió una inmigración loca y salvaje», así relata aquella época en la que Jesús López llegó a Ermua, cuando ya contaba con 15.000 habitantes «en el año 60 Ermua tenía 3.500 habitantes y en el 70 pasó a tener 15.000 en torno a la industria de Eibar».
Durante sus años en Ermua vivió numerosas experiencias con las que los y las ermuarras «querían comenzar una nueva vida». Y el hecho que marcó un antes y un después fue el de la protesta de las mujeres que en el año 72 cortaron la carretera para exigir que arreglaran la escuela «había una escuela y un dispensario para 15.000 personas. Se cayeron los cimientos de la escuela y durante año y medio no hubo escuela, por este motivo las mujeres que se reunían en el centro decidieron salir a la calle y cortar la carretera nacional. Unas mujeres revolucionarias cambiaron la historia de Ermua» explicaba Jesús López.

Por este motivo el sacerdote está firmemente convencido de que tanto los pensionistas como las mujeres tienen que seguir protestando para defender los derechos. En aquella época, afirma que la gente se dio cuenta de que Ermua era un pueblo que merecía la pena «descubrieron que en su pueblo podrían hacer muchas cosas».
Este y otros pasajes han sido recogidos por Jesús López en «Ermutantes», libro que se presentó en Ermua el pasado 4 de enero, sobre sus vivencias y que han sido compartidas con otros compañeros y compañeras, pero en la entrevista ofrecida a dotb Durangaldeko Telebista también hace repaso de sus experiencias en Triano, Ecuador, Angola o Urkiola.


