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Ermua activa la cuenta atrás para desviar los camiones de su casco urbano

La instalación de la nueva señalización comienza hoy y abrirá un periodo de adaptación de diez días antes de que la Policía Municipal empiece a sancionar a los camiones de más de 3,5 toneladas

Imagen del plan que se pondrá en marcha

ERMUA | El centro de ermuarra empezará a liberarse del tráfico de gran tonelaje a partir de esta misma semana. El Ayuntamiento inicia hoy los trabajos de colocación de la señalización vial necesaria para prohibir el paso de vehículos pesados de más de 3.500 kilogramos por el casco urbano. Esta medida da cumplimiento a un acuerdo adoptado por unanimidad de todos los partidos políticos del arco municipal.

Las labores de montaje se concentrarán entre hoy y mañana, asegurando que todos los paneles informativos queden perfectamente visibles antes de que la restricción entre en vigor de forma definitiva. La nueva normativa contempla excepciones institucionales y establecerá diferentes horarios y condiciones de acceso según el destino final de cada transporte.

Llegar hasta aquí ha requerido un exhaustivo trabajo de despacho. Tras una aprobación inicial, el Consistorio abrió un periodo de información pública para recibir alegaciones de particulares y empresas afectadas. Posteriormente, los servicios jurídicos municipales analizaron cada documento y notificaron las resoluciones de manera individual.

Además, al verse afectadas carreteras de titularidad foral, la administración local ha tenido que coordinar estrechamente los permisos de colocación con la Diputación Foral de Bizkaia. Desde el Ayuntamiento destacan que este riguroso procedimiento garantiza la máxima seguridad jurídica y la validez legal de las restricciones frente a cualquier reclamación.

El gran objetivo de la medida no es otro que mejorar el bienestar diario de los ermuarras, reduciendo drásticamente la contaminación acústica y los peligros del tráfico pesado, blindando especialmente el descanso nocturno de los barrios de la localidad.

Las claves

  • Campaña informativa de 10 días: Una vez instaladas las señales, la Policía Municipal abrirá un periodo transitorio de adaptación. Durante diez días, los agentes realizarán una labor puramente pedagógica en las entradas del pueblo, explicando las nuevas condiciones de circulación a los camioneros y resolviendo sus dudas.

  • Tolerancia cero tras la tregua: Concluido este plazo de gracia de diez días, la guardia urbana asumirá las tareas habituales de control y pasará a tramitar sanciones económicas a todo conductor que incumpla la prohibición.

Paliar el retraso

El Gobierno municipal defiende que este veto al tráfico pesado es una solución de urgencia totalmente necesaria mientras se concreta el proyecto de la Variante Oeste de Ermua. Aunque esta futura infraestructura es la única solución definitiva para sacar los camiones de la trama urbana de forma permanente, sus plazos de ejecución obligan a tomar medidas paliativas inmediatas.

Mientras el proyecto de la variante sigue quemando etapas de cara al futuro, el Ayuntamiento ha hecho un llamamiento explícito a la «responsabilidad colectiva», agradeciendo de antemano la implicación de transportistas, tejido empresarial y vecindario para lograr que este cambio de modelo urbano se realice de forma ordenada, limpia y eficaz.

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