El día 21 tendrá lugar una exposición pública a las 18:00 horas en el Salón de Plenos.

EIBAR | La localidad afronta los próximos años con una radiografía precisa de su realidad social. El Diagnóstico Social, presentado en rueda de prensa esta semana, traza un análisis profundo del municipio y sitúa la convivencia como uno de los grandes retos del siglo XXI, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, los cambios en las relaciones sociales y la necesidad de adaptar las políticas públicas a nuevas realidades.
El estudio, elaborado a partir de más de 500 encuestas, entrevistas a representantes políticos y agentes sociales, foros participativos y análisis de datos institucionales, plantea la necesidad de evolucionar desde modelos tradicionales hacia fórmulas más abiertas, donde la ciudadanía tenga un papel activo en la construcción de la ciudad.
El alcalde de Eibar, Jon Iraola, ha subrayado que “Eibar es una ciudad con una identidad muy definida, con raíces industriales y un fuerte sentimiento de pertenencia, pero los cambios sociales nos obligan a adaptarnos. La convivencia no se garantiza sola: hay que trabajarla, cuidarla y construirla entre todos”.
El documento sitúa a Eibar en una posición singular por su ubicación en Debabarrena y su configuración urbana. La orografía, con un valle estrecho y escasez de suelo llano, ha condicionado un crecimiento vertical y una alta densidad urbana. A ello se suma un índice de envejecimiento superior al 190% y una realidad social cada vez más diversa.
El diagnóstico identifica tendencias presentes en muchas ciudades europeas: aumento del individualismo, debilitamiento de los vínculos sociales, fragmentación y cierta distancia entre instituciones y ciudadanía. Aun así, el estudio destaca una base social sólida, con redes activas y arraigo.
La concejala de Servicios Sociales, Sonia Archeli, ha explicado que “los datos reflejan una realidad compleja. Tenemos una red de atención fuerte, pero cada vez más exigida. Las situaciones de vulnerabilidad son más diversas y requieren respuestas más flexibles y coordinadas”.
Uno de los elementos más significativos es la percepción ciudadana. Aunque una mayoría valora positivamente la convivencia, un porcentaje relevante la califica como “regular”, lo que apunta a un malestar cotidiano que se refleja en la limpieza, el ruido, el tráfico, la accesibilidad o la percepción de inseguridad. También preocupan el acceso a la vivienda, especialmente para la juventud, y la pérdida de comercio local.
El informe evidencia diferencias entre zonas, con mayor concentración de intervenciones policiales y sociales en Centro y Urkizu, y una percepción de desequilibrio entre el dinamismo del centro y la situación de algunos barrios.
A nivel institucional, representantes políticos coinciden en la necesidad de avanzar hacia un modelo más ágil y transversal, con áreas de mejora como la proyección económica, la calidad de vida, las infraestructuras y las relaciones ciudadanas.
Los foros con agentes sociales identifican preocupaciones como la segregación escolar, la infravivienda, la falta de espacios para jóvenes, el impacto del envejecimiento o la sensación de una administración lenta o burocrática.
“El gran reto es pasar de un modelo en el que la institución responde a demandas a otro en el que también facilita, acompaña y genera oportunidades”, ha señalado Iraola.
El diagnóstico plantea intervenir desde distintos niveles: político‑técnico, sociedad organizada y ciudadanía no asociada. Entre las líneas de actuación destacan el trabajo comunitario, la mediación, la participación ciudadana y las iniciativas que favorezcan el encuentro intergeneracional.
En el ámbito urbano, se propone avanzar hacia un modelo centrado en el cuidado y la calidad de vida, con actuaciones como la rehabilitación de vivienda vacía, la mejora de la accesibilidad, la creación de espacios cubiertos para ocio o la regeneración de Txonta.
También se subraya la importancia de apoyar el comercio local y de impulsar un modelo económico que combine la fortaleza industrial con nuevas oportunidades vinculadas a la innovación y los servicios.
Archeli ha insistido en que “las soluciones no pueden ser solo técnicas. Necesitamos escuchar, entender y trabajar con las personas”.
El documento concluye que Eibar cuenta con una base sólida, pero debe reforzar los vínculos sociales, mejorar la calidad de vida cotidiana y adaptar las políticas públicas a una realidad en transformación.
El día 21 tendrá lugar una exposición pública a las 18:00 horas en el Salón de Plenos.


