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Las actuaciones en los ríos evitan daños «importantes» en Eibar tras el último temporal

«Las últimas riadas que han asolado a Euskadi han tenido un efecto mínimo en Eibar»

Pocas afecciones en Eibar tras los últimos temporales

EIBAR.- Las actuaciones de reencauzamiento del río Ego y las regatas, que se ejecutaron tras las graves inundaciones de 1983 y 1988, han evitado que las riadas de finales del año pasado causaran daños de importancia, según confirma la administración armera. «Los escasos problemas registrados en esta riada en los accesos al polígono de Azitain o en la carretera de Unbe por desprendimientos ya han quedado resueltos», explican.

Las importantes inversiones realizadas en Eibar en las últimas décadas en materia de prevención de inundaciones han permitido que las últimas riadas que asolaron a Euskadi tuvieran un efecto mínimo en la ciudad. «Unos trabajos que se llevaron a cabo a partir de finales de la década de los años ochenta y que se centraron en las labores de encauzamiento del río Ego así como de las múltiples regatas que confluyen en el cauce fluvial», explican.

Tras las graves inundaciones que arrasaron Eibar en los años 1983 y 1988, el Ayuntamiento, junto con otras instituciones, acometieron millonarias inversiones en canalizaciones, mejora de los cauces y redes de saneamiento. Unas actuaciones que se centraron en el río Ego y en aquellas regatas que originaban las inundaciones, como las de Unbe, Txonta, Matsaria, Ibur Erreka o Asua Erreka.

Como consecuencia de estas inversiones, los importantes caudales de agua que se han originado en diciembre debido a las intensas lluvias no han causado apenas problemas en Eibar, «ya que la ampliación de los cauces tanto del río como de las regatas así como su mejora y ensanchamiento han permitido absorber la gran cantidad de agua registrada».

A diferencia de otros puntos y localidades vascas, las intensas lluvias registradas durante finales de noviembre y en diciembre han tenido en Eibar unas afecciones escasas y que han logrado resolverse con celeridad. Las más destacadas han sido los desprendimientos de tierra registrados en puntos como la carretera de la parte alta del polígono de Azitain-Erisono, el acceso a Unbe o la variante. En cambio, en el casco urbano no se originado ningún tipo de problema.

De hecho, las escasas afecciones se resolvieron en unos días. La variante apenas tuvo que ser cortada unas horas.

Iraola destaca, además, la visión que en su día tuvo Eibar para adelantarse a posibles nuevas inundaciones como las de 1983 y 1988, y adoptar las medidas necesarias para evitar que volvieran a producirse este tipo de desastres y se repitieran imágenes como aquellas que marcaron una época en la ciudad.

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