Las armeras suman un punto de mérito y una nueva portería a cero antes del parón liguero tras jugar el tramo final con diez por la expulsión de Sara Martín

FUTBOL | El Eibar regresa de Granada con un trabajado punto en el bolsillo tras empatar sin goles (0-0) en un encuentro lleno de alternativas, donde la solidez defensiva y el ejercicio de resistencia final permiten a las armeras mantener la portería a cero antes del parón de la competición.
El técnico armero apuesta de inicio por Wellmann bajo palos, acompañada en línea defensiva por Aitana, Carla, Simona y Samara. En el centro del campo, Adela y Noe asumen la manija del juego con Sara y Emma percutiendo por las bandas, mientras que Carmen actúa como principal referencia en el ataque armero.
Ocasiones claras
El choque arranca con un ritmo vertiginoso y sin un dueño claro del balón. Con el paso de los minutos, el Eibar gana terreno y encadena sus mejores acercamientos sobre el minuto 25. Carmen avisa primero con un disparo que se marcha a córner y, en esa misma acción a balón parado, Sara Martín roza el primero de la tarde. Apenas cinco minutos después, la propia Carmen vuelve a acariciar el gol con un testarazo que se va rozando el palo. Antes del descanso, Adela pone un peligroso centro en el área local que no encuentra rematadora por muy poco.
Tras el paso por vestuarios, la tónica de igualdad se mantiene. Las armeras intentan desatascar el partido mediante triangulaciones y centros laterales, rondando el gol en el minuto 70 con un remate sutil de Ángeles dentro del área.
Sin embargo, el guion cambia drásticamente en el minuto 80. Tras consultar el monitor del FVS, la colegiada muestra la tarjeta roja directa a Sara Martín por juego peligroso, dejando al conjunto armero con diez jugadoras para encarar el tramo decisivo.
En el tiempo añadido, el Granada aprieta de lo lindo para aprovechar la superioridad numérica. Es ahí donde emerge la figura de Wellmann con una parada salvadora para evitar el tanto local, e inmediatamente después Carla saca un balón milagroso sobre la misma línea de gol para certificar un valioso punto de coraje y solidez colectiva.


