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«Luces de la frontera» de Santiago Auserón, el sábado en Soraluze

Mañana actuará J.P. Bimennien el Herri Antzokia dentro del festival Blues Hotsak a las 20:00 horas

El concierto tendrá lugar este sábado

SORALUZE | Errabal Kultur Elkartea ha organizado por sexta vez el festival Blues Hotsak de Soraluze, con el objetivo de dar a conocer el jazz, el blues y la música negra. Entre las numerosas actividades programadas se encuentra el concierto  «Luces de la frontera» del artista de renombre Santiago Auserón.

J.P. Bimenni por su parte actuará mañana viernes. Un artista de Burundi afincado en el Reino Unido. A los 16 años se quedó dos veces a las puertas de la muerte, debido al ambiente violento y sangriento de su país; se mudó entonces al Reino Unido, donde vive. Allí encontró su vocación sonora, canalizando el espíritu de Otis Redding; sin olvidar su patria, intenta darle sentido a la sociedad en la que creció y la música lo ayuda a seguir este camino.

El cantor de los ecos de la negritud

No, Santiago Auserón no ha vendido su alma al diablo para obtener una destreza musical inconmensurable, como cuenta la leyenda que hizo, en un cruce de caminos, el ‘bluesman’ Robert Johnson. Lo de Auserón es más prosaico: su talento natural le permite adentrarse sin la mochila del demonio por las polvorientas veredas del blues, las soleadas rutas del Caribe y los rescoldos de la canción patria que recibió el influjo negro. Auserón es una feliz anomalía en un universo de estrellas de Navidad; rockero que dio sentido a la música moderna de las españas, está situado, como Johnson, en una encrucijada, sí, pero no hay pacto demoníaco sino un punto de partida donde confluyen los ecos de la negritud.

El sábado, Santiago actuará a dúo con su guitarra, en una gozosa conjunción de matizada voz y puntillosa instrumentación que pocos, con el repertorio que ofrece, pueden permitirse por estos pagos.  Depedro lo hizo en la pasada edición de manera sobresaliente.

Pero hay más: Auserón, como Dylan, se reinventa en cada concierto, pues ahí reside (además de en las composiciones, claro) la madre de todas las batallas musicales; los trazos de la canción se presentan ante su creador como un lienzo abierto en el que componer nuevos paisajes sonoros, en el que abrir nuevas vías de significado. Súmese a eso el subtexto que el cantor añade a cada pieza cuando la presenta; parlamentos que configuran una película a medio camino entre lo confesional y la ficción, en la que no faltan la gracia y la ironía.

 

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